En el anhelo de la "Comisión de Homenaje Permanente a los Héroes de Malvinas" de contar con un monumento que honre en la memoria colectiva, el recuerdo de 63 soldados de la Provincia de Córdoba que murieron en la Guerra de Malvinas entre el 2 y 14 de abril de 1982, y a través de gestiones con el Municipio local, se designa un lugar destacado, la Plaza de Acceso Norte, para erigir allí, un CENOTAFIO por ellos. Su Inauguración el día 10 de Abril de 2010, como Plaza "NUESTROS HÉROES DE MALVINAS", comienza entonando el Himno Nacional Argentino, palabras alusivas del Intendente Municipal Sr.Hugo Alfonso Capdevila y descubrimiento de Cenotafio. La construcción de un monumento conmemorativo, en este caso, concerniente a un conflicto bélico, rinde homenaje a sus muertos en referencia directa de acciones de ese conflicto. CENOTAFIO, es decir “tumba vacía”, proviene del griego kenos ‘vacío’, y taphos ‘tumba’.
Es un monumento funerario, una tumba simbólica, erigida en honor a un grupo de personas: 63 soldados cordobeses.
En Abril del año 2011, en la 1a. conmemoración del Cenotafio, las autoridades municipales y la Comisión de Homenaje, adhieren a la Ley 24.950 promulgada el 3 de abril de 1998, que declara Héroes Nacionales a los combatientes argentinos fallecidos en defensa de la soberanía nacional sobre las Islas del Atlántico Sur, en el conflicto bélico de 1982. Por esta adhesión, las Autoridades que presidieron el Acto, representantes de Fuerzas Militares, familiares de caídos en Malvinas y ex Combatientes, descubrieron un Busto y Placa en homenaje al Sargento 1° -post mortem- Mario Antonio (Perro) Cisneros, caído en Malvinas el 10 de junio de 1982, en la Batalla del Monte Dos Hermanas; habiéndose identificado su cuerpo, enterrado como “soldado desconocido” en el cementerio de Darwin, en el mes de mayo de 2018. Ejemplo de soldado, emblema de valentía y heroísmo.
“...los soldados juramos defender la bandera y, de ser necesario, entregar la vida por ella. El Estado invirtió mucho dinero para que yo me capacitara, y este es el momento de retribuirle. O ganamos esta batalla, o me quedaré por siempre en ese pedazo de tierra que nos corresponde”.
El descubrimiento del busto, como lo fue el descubrimiento del Cenotafio, acontece entonces como un ritual mortuorio religioso que, evoca su muerte, enaltece la figura del héroe, y permite la expresión de los sentimientos de los allí presentes, que “tocan” el monumento como un saludo que se eleva, dando a los familiares, amigos y comisión, muestras de reconocimiento y consuelo.

